El día de los muertos

 

        En las civilizaciones arcaicas, los cambios periódicos percibidos en el cielo y en la tierra, eran conectados a través de rituales con las acciones humanas. De este modo, el grupo con su ceremonial se armonizaba con aquellos cambios observados, dándose una explicación de aquello que les acontecía.

 

        Es así como en las antiguas culturas, muy conectadas con la tierra y el cielo, crearían estructurados rituales que acompañarían al sol, el rey del cielo, en su viaje anual por la bóveda celeste.

 

        En la época del año que corresponde a nuestro 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre, el planeta en el hemisferio norte, se encuentra en la mitad del viaje entre el equinoccio de otoño (22 de septiembre) y el solsticio de invierno (22 de diciembre).

 

        En este periodo observamos como el sol comienza a declinar en el cielo, hasta alcanzar su mínima presencia celeste en diciembre, en el solsticio invernal. Entonces, percibimos como las noches se hace más largas y los días más cortos, en la medida que el eje de rotación de la tierra se inclina  con respecto al sol, iluminando menos el hemisferio norte.

        

        Los antiguos y muy paganos seres humanos, interpretaron la disminución de las horas de la luz solar, como una pérdida de poder del poderoso rey sol frente a su eterna rival: la oscuridad.

 

        Con el sol debilitado, la amenaza de la muerte sobre los seres humanos, los  animales y los vegetales, se hacía más concreta.

 

       Es entonces cuando los habitantes del lado sombrío, saldrían de su oscuridad original, despertando el miedo y el espanto entre los vulnerables seres humanos.

 

        Los rituales tradicionales conceden un tiempo y un espacio anual a este encuentro entre los seres mágicos y malignos a fin de contactar, jugar, danzar, reír, engañarles, caricaturizarlos. De este modo, la vida se alía del lado del sol que es su fuente, a fin de sostenerle en sus horas más bajas.

 

        Las reacciones humanas frente al acontecimiento astronómico descrito más arriba, reflejarían tanto el miedo a lo desconocido como el deseo de aplacarlo a través de la aceptación y del humor.

         Pero esto va más allá. Dicen los mexicanos que la muerte, LA IGUALADORA, es la que pone a cada cual de cara a su esencia: a su mortalidad.

 

        En Europa, la iglesia cristiana absorbió ésta festividad pagana, introduciendo oficialmente una fecha en el calendario, asociada con aquellos antiguos rituales, evidentemente, dándole los matices propios de su cosmovisión: un día para honrar a seres benéficos de luz y otro para honrar a los ancestros difuntos.

 

        Los objetivos de este encuentro al que os invito son que, en un ambiente ameno, sencillo, podamos:

 

1.     Explorar en el significado profundo de la festividad de los muertos a través de varias culturas, la del calendario católico, la de los celtas (Halloween) y la de los mexicanos.

 

2.     Conocer el papel que juegan el miedo, la burla, el disfraz, el humor, la comida, las flores, la limpieza de los nichos, las brujas, los muertos vivientes,  los fantasmas, las arañas y los gatos, entre otros muchos, como elementos característicos de esta festividad.

 

3.     Reflexionar de qué modo resolvemos, como cultura e individualmente, la relación con lo desconocido.

 

 

«No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo, no saldrás vivo de ella»
 
(Les Luthiers)

 

 

 

 

Es necesario llamar o enviar mail para informarse más o  inscribirse, por cuestión de aforo.

María Antonia : 678 023 857

Email: mavargastruyol@gmail.com

Lugar: C/ Estafeta 60 – 62, 2º, 3. Pamplona /Iruña