Rinoceronte

04/09/2013

            Los grandes mamíferos, con relativa frecuencia surgen como elementos relevantes en los episodios oníricos. Cada uno mueve hacia núcleos de significado diferente.

 

            En general, los animales arcaicos, pesados, capaces de una adaptación eficiente en su entorno natural, se caracterizan por su rigidez comportamental, por una limitada flexibilidad adaptativa de sobrevivencia y por que casi todo su repertorio conductual está determinado desde su genética, su instinto básico.

 

            Como imagen onírica, el rinoceronte, se asocia con el legado trans-generacional de los aspectos masculinos de los ancestros femeninos. Mujeres, especialmente la madre, caracterizadas por explosiones afectivas, rudeza en el trato, obstinación ciega, falta de discernimiento, voluntad férrea e incapacidad auto-reflexiva.

 

            Como legado afectivo, es una pesada carga interna, que el o la soñante debe asumir paso a paso para liberarse de ella. Ello, a través de la separación de su Yo de los aspectos “tóxicos” internalizados, de tal modo, que el o la soñante se de permiso  a sí mism@ para discriminar su auténtica naturaleza, reconocer su dignidad y fundar su propia experiencia.

 

            Es una tarea ardua y larga. La imagen de esta entrada, la del pajarito y el rinoceronte, reflejan la profundidad y el empecinamiento sano requeridos para lograr esta transformación existencial.