La Venganza: Ajuste de Cuentas o Búsqueda de Equilibrio (2)

21/09/2012

 

Con la siguientes frases de sabios, nos detendremos a indagar en los peligros y posibilidades de esta potente experiencia.

 

 

Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.

Proverbio Ruso

 

Esta reflexión destaca el potencial destructivo de estas emociones cuando actúan sin control racional; ahora, si a la cólera y la venganza le sumamos la envidia, el miedo y todo un colectivo de gente unidos en este coktail explosivo, tenemos material como para refundar la Inquisición o algo peor...

 

 

Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas.

Sir Francis Bacon, filósofo inglés, s.XVII

 

La experiencia donde nace la necesidad de venganza es una herida por la pérdida y el desequilibrio tras el daño sufrido. Es importante tomar consciencia de esta herida para actuar en consecuencia. Lo malo comienza cuando la herida se transforma en la razón que fundamenta todo el ser de esa persona perdiendo la perspectiva e, incluso, la posibilidad de ser más allá del agravio. Junto a ello surge la satisfacción de albardarse en la propia desgracia.

 

 

El resentimiento es como tomar veneno yo, esperando que la otra persona muera.

Carrie Fisher, actriz de TV USA.

 

El odio, es la venganza de un cobarde intimidado.

George Bernard Shaw, escritor irlandés, s. XX.

 

En la venganza, el más débil es siempre más feroz.

Honoré de Balzac, escritor francés, s XIX.

 

La rumiación mental estéril suma al daño sufrido, el que la persona rumiadora se hace a sí misma. Es interesante saber que se ha observado que la frustrada expectativa psicológica de venganza puede llevar a la auto-victimización.

 

 

La venganza es un plato que se sirve frío.

Pierre Ambroise Choderlos de Laclos, escritor y militar  francés, s.XVIII

 

La venganza es un afecto que compromete la racionalidad consciente de una persona. Es distinta de una respuesta impulsiva e inmediata activada por una ofensa percibida en el aquí y ahora. El ser humano, capaz de trascender el presente y crear estrategias para el futuro, es el único animal capaz de este afecto. De hecho, una acción delictiva que ha sido prevista, calculada, es más gravosa que la misma acción fruto de un impulso descontrolado o de un descuido negligente.

 

 

No hay venganza más bella que aquella que infringen los otros a tu enemigo. Tiene hasta la virtud de dejarte la parte del generoso.

Cesare Pavese, escritor italiano, s. XX.

 

Es difícil enfrentarse a las emociones y afectos que socialmente son calificadas como negativas. La satisfacción a la que se refiere la reflexión, se acompaña de una vocecilla interior que suena a algo como: “se lo andaba buscando”, “se encontró un zapato a su medida”, “siembras vientos, cosechas tempestades”, “a todo cerdo le llega su san Martín”, “dios castiga”...

 

 

Yo no hablo de venganzas ni de perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.

Jorge Luis Borges, escritor argentino, s. XX.

 

El olvido, dar vuelta la página, el perdón real, solo son posibles tras la atención que requiere el daño recibido. Dar un rodeo sobre la justicia para llegar al olvido llena la habitación mental de fantasmas que vampirizan el flujo vital. La experiencia no bien digerida siempre vuelve; la única experiencia que se va es la que se ha nombrado, aceptado, actuado en consecuencia, entonces la persona, más magullada, más vieja y más sabia, puede levantarse y continuar...

 

 

Es, a menudo, más conveniente disimular que vengarse.

Lucio Anneo Séneca, filósofo romano, s. IV antes de C.

 

El daño que infrinjas a tu enemigo, debe de ser tal, que no necesites temer su venganza.

L. E. Ramos Hernández, escritor peruano, S. XX.

 

Estas frases focalizan que cuando se actúa movida por una emoción que busca equilibrar una circunstancia injusta, hay que ponderar el propio bienestar y las posibilidades contextuales. Ambas frases también destacan que una cosa es decidir no actuar, o actuar levemente y otra, es negarse a sí misma el reconocimiento de lo experimentado.

 

 

 

 

 

La guerra moderna destruye con el máximo de eficiencia y el máximo de indiscriminación, y en consecuencia, implica injusticias mucho más numerosas y mucho más graves que las que se pretendan enmendar. (...) Las guerras no concluyen con las guerras; las más de las veces terminan por una paz injusta, que hace inevitable otra guerra de venganza.

Aldous Huxley, escritor inglés, s. XX.

 

Esta reflexión acerca de la conflictiva realidad social en la que nos movemos, enfatiza la necesidad de que las estructuras humanas racionales que pretenden la Justicia, la Equidad, la Convivencia respetuosa, sean tareas de primer orden, pues son la única posibilidad de garantía para sanar las heridas. Por esto, la perversión institucional debería ser inadmisible en todos los casos.

 

 

Gracias por vuestra atención,

Mª Antonia V. T.