CUMPLIR AÑOS. ¿Hacerse más vieja o hacerse más sabia? (2)

21/09/2012

Por lo general, la separación de nuestro mundo interno conduce a una depresión soterrada y creciente. La desconexión con lo interno nos hace débiles, nos llena de ira y nos transforma en  exigentes con los demás (aunque no lo queramos reconocer porque nos duele).

 

Una manera de empezar a conectar y construir nuestro mundo interior es explorar, conocer y hacernos cargo de nuestras emociones y afectos.

 

            La conexión con nuestra interioridad abre puertas hacia una aceptación de nuestra existencia transitoria (temporal, fugaz, efímera, que dura poco tiempo, que caduca).

 

Es muy alto el costo de evitar el trabajo de rehabilitar nuestra conexión interna a fin de construir un mundo de significados, de sentido y de trascendencia, con el material de nuestra historia personal.

 

Esta evitación nos envía por un camino en el cual cada día damos un paso más en dirección al estereotipo de  ser “una vieja”.

 

“Una vieja”,  es una mujer que lleva algo o mucho de esto:

 

  1. Tiene un humor amargo, rabioso
  2. Culpa a terceros de cualquier sufrimiento que tenga
  3. Necesita ser llenada desde fuera emocionalmente, dado que carece de una fuente interna de nutrición
  4. No tolera la ambigüedad
  5. Padece una agobiante y vacía soledad
  6. Los demás la sienten como una vampira de su energía psíquica y tienden a evitarla.

 

Todas queremos ser como el buen vino de la tierra, con  sello de calidad y denominación de origen... Y como el vino, necesitamos tiempo, tiempo a favor...

 

 

Método seguro para llegar a ser

 

una mujer vieja

una mujer sabia

Ignora sus sentimientos

 

Conoce sus sentimientos

 

Se paralizándose frente a su mundo emocional

 

Se hace cargo de sus respuestas afectivas

Se vuelca en las tareas y deberes externos, sin detenerse a pensar en sí misma

Su acción en el mundo es la materia con la que construye su fondo interno y viceversa

Simplifica el mundo para vivir en la ilusión de que lo controla

Aprende a dejarse llevar. Acepta la ambigüedad

No conecta con los otros (ignora sus necesidades) o conecta “a saco” (se olvida de sí misma)

Conecta con los otros, sin perder la conexión consigo misma

Teme y huye de la soledad

Aprecia la soledad

Culpa a otros de su soledad

Necesita estar sola y busca espacios donde estarlo

Vampiriza la energía de los otros pues el contacto nace desde su angustia

La relación con otros es de reciprocidad, nace desde el autorespeto y la autovaloración

La vejez la “sorprende” y se siente muy disgustada

Se va preparando gradualmente para otra etapa de la vida

Esta convencida que todo está hecho en su vida

Se permite explorar en nuevos territorios. Su corazón y su espíritu están in crescendo..., independientemente de su edad

Siente pavor de envejecer, de enfermar, de morir y rechaza hasta mencionar estos procesos

Paso a paso acepta su propia mortalidad

Se encierra amorosa u odiosamente con una idea de un Dios muy paterno (o tierno o despiadado)

Descubre un sentido más íntimo, personal de su vida, de su relación con los otros, del valor de su existencia en particular y de la existencia humana en general.

 

Paralizada interna y externamente es una muerta-viva

 

Vive despierta y confiada hasta su final.